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Ejercítese por la salud de sus arterias y de su corazón

Para que sea útil, el ejercicio debe practicarse regularmente y con la intensidad adecuada a cada quien.

Las estructuras del cuerpo exigen movimientos continuos para funcionar adecuadamente. No hay un solo órgano en el cuerpo que no se afecte a causa del sedentarismo. Las personas que permanecen demasiado quietas tienen un mayor riesgo de sufrir lesiones e infartos, que las personas que se ejercitan con regularidad.

La inactividad en sí misma predispone a las personas a desarrollar el llamado síndrome de desacondicionamiento físico. Esta condición hace referencia a las alteraciones orgánicas o mentales que producen la inmovilidad, la baja actividad o el sedentarismo voluntario o condicionado por alguna enfermedad.

Sus efectos se presentan de manera progresiva después de 24 horas de quietud. Afecta todos los sistemas del organismo y predispone a problemas de salud y complicaciones.

También altera la sensibilidad, produce insomnio, eleva la depresión, afecta la memoria y la circulación sanguínea, atrofia los músculos, sube la presión arterial, disminuye la capacidad para respirar, produce constipación y debilita los huesos.

Los adultos mayores, y afectados por alguna enfermedad, se desacondicionan con más facilidad.

Así que toda persona debe incluir en su vida diaria actividades a un ritmo que beneficie su organismo y fortalezca su corazón. Esto se consigue a través del ejercicio en condiciones aeróbicas, que es el que garantiza oxigenación.

En otras palabras, caminar, trotar, nadar, montar en bicicleta, patinar, bailar o hacer aeróbicos dirigidos, que lleven y mantengan el corazón a un promedio de latidos acorde con la edad y la condición por un tiempo mínimo, varias veces a la semana, es lo recomendable.

Fuente: Asociación Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación.

Calcule su ritmo ideal de ejercicio

Aunque existen varias fórmulas, la siguiente operación puede ser aplicada para cualquier persona sana:

A 220 réstele su edad. Multiplique el resultado por 0,75. El número que obtiene corresponde al 75 por ciento de su frecuencia cardiaca máxima.

La idea es que cuando practique su actividad aeróbica preferida, su corazón pulse ese número de veces por minuto, durante al menos media hora diaria, cinco veces a la semana.

Por ejemplo: si usted tiene 40 años, haga el siguiente cálculo: 220 - 40 = 180. Luego multiplique 180 por 0,75. El resultado es 135.

Empiece a hacer ejercicio y tómese el pulso. Cuando llegue a 135, mantenga este ritmo durante media hora. Si el cálculo le parece aburrido, y no está enfermo de nada, 130 es un buen número para todas las edades.

Pulso en ellas puede avisar un infarto
Una medición del pulso en reposo de una mujer puede predecir las probabilidades que tendrá de sufrir un infarto o una enfermedad del corazón. Ésa es la conclusión de científicos en Estados Unidos, que analizaron los registros clínicos de más de 129.000 mujeres posmenopáusicas.

Ninguna de las participantes tenía un historial de problemas cardíacos, afirma el estudio publicado en British Medical Journal.

Los científicos encontraron que las mujeres con las tasas más altas de pulsaciones mostraron un riesgo "mucho más alto" de sufrir un infarto al miocardio que las mujeres con las tasas más bajas.

Una mirada a su salud coronaria
La Asociación Americana del Corazón presentó una campaña para animar a la gente a revisar cómo está su corazón, mediante el chequeo de siete preguntas sencillas.

Según la Asociación, el perfil ideal es el de personas que:

1. Nunca han fumado o abandonaron el hábito hace más de un año.
2. Tienen un índice de masa muscular inferior a 25.
3. Hacen actividad física de intensidad moderada durante al menos 150 minutos (75 si es intensa) cada semana.
4. Comen en forma sana.
5. Presentan unos niveles de colesterol en sangre menores de 200 mg/dl
6. Tienen una presión arterial inferior a 120/80 mm Hg
7. Tienen unos niveles de glucosa en sangre menores de 100 mg/dl
Los expertos recomiendan revisar con su médico estos valores, periódicamente.

Fuente: El Mundo, de España.
01/03/2010

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